Soy cantautor, de una casta que seguro soy uno de los menos aventajados, porque cantando y conociendo, uno va escuchando y compartiendo con compañeros que joder, te paran los pelos con su talento y trabajo (Juan Francisco Lastra Vergara, Vicencio Navarro, Mauricio Gaete, entre tantos otros). Pero hay que ser perseverante, tener paciencia y andar por caminos pedregosos y de a poco como en este último año el horizonte muestra sus primeros rayos permitiéndome recorrer mi país, llevando mi trabajo a distintas localidades, ser apreciado y vivir cosas humanas que jamás imaginé.

Hoy me encuentro en Villarrica y donde gente que me vio ayer y queriendo tener mis canciones me hacen trueques en restaurantes ofreciéndome almuerzos y otros por intercambiar mi música. No les ha ido bien este verano, algunos piensan cerrar, pero aun así, se acercan y con ternura me abrazan y me hacen sentir importante. No lo merezco, trabajadores que se entregan a la vida y que aun en las dificultades solo saben expresar cariño…

Ahora que estoy más viejo me emociono más que antes, y le voy tomando el peso a la vida y a los regalos que nos entrega con el valor incalculable del amor que es infinitamente más valioso que el material. Con algo de experiencia me atrevo a decirle a las nuevas generaciones, por favor, no dejen de creer en sus sueños y sean Quijotes en una sociedad que necesita urgentemente de sus ilusiones.

Soy cantautor y ejerzo uno de los oficios más lindos del mundo…

Danilo Oliva.